Cualquiera que lleve tiempo en este mercado lo ha visto: una vivienda sale al portal, genera visitas la primera semana, mantiene algo de tráfico la segunda — y a partir de la cuarta semana, silencio. No es un fallo del agente ni del mes del año. Es la mecánica natural de cómo se distribuye la atención de un comprador serio.
Los primeros 14 días son el único lanzamiento real
Las herramientas de búsqueda priorizan los anuncios nuevos. El comprador activo — el que abre la app cada mañana — los ve antes y los compara con todo lo que lleva semanas en pantalla. En ese momento, la vivienda no compite con el mercado de Costa Blanca: compite con la impresión que el comprador ya tiene del mercado.
El día 30 es un filtro silencioso
Si en 30 días una vivienda no ha generado entre tres y cinco visitas serias, ocurren dos cosas a la vez: el algoritmo deja de empujarla, y el comprador que la vio al principio empieza a sospechar que algo no encaja. No tiene que ser cierto. Basta con que se sospeche.
La trampa de la bajada de precio reactiva
La reacción habitual — bajar 10.000 € a la semana 6 — rara vez funciona, porque el comprador ya ha catalogado el anuncio en otro grupo mental: el de los vendedores indecisos. Una bajada pequeña confirma esa categoría; no la rompe. Lo que rompe la inercia es replantear el anuncio entero: precio, fotografía, descripción, y a menudo el orden de las fotos. No es marketing — es reposicionamiento.
Lo que vemos cuando una vivienda recupera fuerza
Cuando un anuncio bien valorado se relanza con material nuevo, el patrón se repite: vuelve a entrar en el flujo del comprador internacional, recupera visitas en 10–14 días y normalmente cierra ofertas en las cuatro semanas siguientes. Lo difícil no es ese movimiento. Lo difícil es aceptar a tiempo que el primer lanzamiento ya pasó.
Mauricio Rivera — Director, MOVR
